¡Te presento a ti misma, Tucsón!

Tucsón es una ciudad calmada la mayoría del tiempo, pero cuando tiene fiestas públicas realmente le salen bonitas. Me di cuenta de que este fin de semana pasado se celebraba un festival anual de nombre Tucson Meet Yourself [“Tucsón, te presentamos a ti misma”]. En ese fin de semana quienes viven en esta ciudad, sin importar su origen, muestran sus orgullos culinarios y culturales. Y los orígenes son muy variados: Participan los rancheros locales mostrando cómo hacer lazos de vaquero con pelo de caballo, la gente indígena local (los Yaqui y los Tohono O’odham), y los grupos de inmigrantes que viven en Tucsón, sean inmigrantes de otros países o de otras partes de Estados Unidos. Todos ellos se reunieron en un parque del centro para mostrar sus bailes, su música y su comida.

Vamos poco a poco. Lo primero que se veía al llegar eran unos puestos de tradiciones “rancheras” y del Viejo Oeste. Había[n] artesanos mostrando objetos tradicionales, desde lazos hasta hebillas y botas de cuero. También había[n] carruajes antiguos, incluyendo el carruaje de policía que se muestra abajo. (¡Cuidáo se lo cargan, m’hijito!)

Muestras de cultura ranchera y del Viejo Oeste

Toda esta exhibición estaba en la plaza frente al Presidio, una estructura de que es como el centro de la ciudad. (El edificio del Presidio es el que está detrás de los carros; se ve mejor en una foto abajo). En la plaza estaban los carruajes y algunos puestos de comida, y en la calle entre la plaza y el Presidio estaba la exhibición de carros. Algunos eran carros antiguos, pero otros eran carros modificados para saltar (lowriders), lo que permite “nuevas formas de socialización desde el asiento de tu auto”.

Carros antiguos y modificados

Había muchas cosas culturales en la feria, y por supuesto eso fue de lo más interesante. Las dos cosas que más me gustaron fueron la mesa de “pregúntele lo que sea a un musulmán” (donde había una muchacha libanesa y un muchacho pakistaní que me regalaron un té de rosas por hacerles preguntas), y un puesto de cuentacuentos. Tuve la fortuna de que, cuando llegué al puesto de cuentacuentos, estaban en la sesión de Los Adolescentes de Tucsón cuentan sus historias. Había[n] chiquillos entre los 10 y los 16 años contando historias sobre ranchos, viajes en buses públicos, sánguches de mortadela en navidad y encuentros cercanos con zorrillos. (Me gustan mucho los cuentos de los adolescentes porque ellos, al igual que yo, están en una etapa en que están aprendiendo a socializar en este nuevo mundo llamado Tucsón).

Puestos culturales: "Pregúntale lo que sea a un musulmán" y puesto de cuentacuentos

Por supuesto, la comida no podía faltar. Y es que después de tanto comer pollo hervido y zanahorias crudas tenía ganas de probar algo de toda la multiculturalidad que dice tener este país. Por dicha salí más que satisfecho. En el lugar del evento había decenas de puestos de comida de muchos países. Y en el primero que aterricé (aunque ustedes no lo crean), ¡fue en el de los ticos! Resulta que hay un pequeño grupo de familias ticas aquí en Tucsón, y ellas estaban orgullosamente vendiendo gallo pinto, tamales y pollo con salsa ‘e mango. ¡Qué dicha saber que no soy el único tico por aquí!

Mosaico - Puesto Ticos

Y ahora sí, a lo que vinimos: ¡la comida! Estas son algunas fotos de los puestos que había[n]:

Lugares de comida de Croacia, Jamaica, y de "Los Eloteros". Los jamaiquinos tenían una parrilla grandotota con pollo al estilo jerk chicken.

Comida del sureste de Asia, Turquía y España. El puesto de los filipinos tenía adobo, y el puesto de los turcos tenían baklava y café turco. Y la señora haciendo la paella, por cierto, era legítima española.

Comida de Vietnam, Grecia y Corea. Nótese que, en el rótulo de la comida vietnamita, las frutas están sonriendo y los cerditos van felices al cielo.

Comida de Polonia, Francia, Kurdistán y Dinamarca. Los kurdistaníes tenían algo como pinchos de carne. Los franceses tenían creo que crepas de chocolate, y los polacos tenían pierógi y salchichas.

Y, con toda esta cornucopia disponible, ¿qué fue lo que me comí? ¡Ojalá me hubiera podido comer todo! Pero al final tuve que limitarme a cuatro deliciosas opciones:

Comida que se comió Rolo en el festival Tucson Meet Yourself

Cada uno de los platillos tenía su encanto. Los fideos filipinos venían con kalamansit, pequeños limoncitos que añaden sabor. La carne somalí venía con cardamomo y ricas especias. La carne vietnamita sabía sencillamente deliciosa… con todo el sabor de las salsas del sureste de Asia explotando en tu boca. Y el pan frito tiene una textura increíble: es al mismo tiempo suave y crujiente.

Y sí… Un lugar lleno de gente de diferentes culturas, sonriendo y compartiendo las cosas ricas que tienen. Eso es justo lo que me gusta encontrar cuando voy caminando por la calle.

Mosaico final: Comida, edificios y cultura. (Ojo la "Placa de Vehículo Histórico" que tenía el carro).

En conclusión, por un día, Tucsón y yo hicimos una tregua. Por un día, se me abrió una ventana a toda la gente diferente e inesperada con las que comparto esta ciudad.

Esta entrada fue publicada en Comida, Rolando. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a ¡Te presento a ti misma, Tucsón!

  1. amilianc dijo:

    Uy Lolo, con tantas fotos y párrafos sobre comida se me abrió el apetito. Nada mejor para empezar a conocer una cultura que probar la comida jejeje me parece que lo disfrutaste mucho, ojalá tengas más experiencias de este tipo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s