Fundación de UofA: Tomates podridos, taberneros, primer estudiante y un gato muerto

La Universidad de Arizona está pronta a cumplir su 125 aniversario, y el sitio de Internet de la universidad está sacando noticias sobre los primeros años de la U. ¿Se acuerdan que en el lugar donde ahora está la universidad lo que se iba a construir era un asilo para enfermos mentales? Pues hoy sacaron algo interesante, sobre cómo fue que los pobladores de Tucsón recibieron la noticia de que en su ciudad se iba a construir una universidad. A continuación, un extracto traducido. (El original se puede encontrar en: http://www.arizona.edu/features/unwanted-university-blossoms-desert).

Los residentes de Tucsón querían el asilo, no la universidad.

Ese era el mensaje que la delegación de la ciudad llevaba a la 13ma reunión de la Legislatura Territorial en Prescott, que se celebró en 1885. Pero a la diligencia en la que viajaban se le rompió una llanta de camino. Los delegados se quedaron trabados en el barro y llegaron tarde a la reunión.

Para entonces la Legislatura ya había decidido darle una apropiación de $100 mil a Phoenix para que construyera el asilo. A Tucsón se le dio el derecho de construir la universidad, junto con una apropiación de apenas $25 mil.

Un legislador de Tucsón que sí llegó a la reunión, Selim M. Franklin, fue el que propuso la idea de la universidad. Él le dijo a sus compañeros en el foro que “esta es la legislatura más corrupta y contenciosa que ha tenido Arizona… Pero caballeros, esta es una oportunidad para expurgar nuestros pecados. Establezcamos una institución de aprendizaje donde, en el futuro, los jóvenes de esta tierra puedan aprender a ser mejores ciudadanos de lo que somos nosotros. Así, nuestro fallos serán olvidados en el pasado nebuloso, y nosotros seremos recordados por ese único pero importante acto”.

La ley fue aprobada el 12 de marzo de 1885, pero no fue muy bien recibida. El Periódico Tucson Citizen reportó que los ciudadanos estaban tan enojados que, cuando los legisladores volvieron, los recibieron con una lluvia de tomates podridos y un gato muerto.

Hmm… está un poco lejano del espíritu del Centro para el Estudio de los Problemas Nacionales, ¡pero bueno! Prosigamos.

El construir una universidad en el Viejo Oeste fue una movida arriesgada. En ese tiempo en Arizona no había colegios, y apenas había[n] unas pocas escuelas primarias.

En Tucsón no había terreno para la nueva universidad, así que la ciudad consideró devolver el dinero. Pero entonces el empresario Jacob Mansfield identificó un lugar “apropiado” y convenció a los dueños, dos apostadores y un tabernero, de que donaran 40 acres de desierto para poner allí el campus.

Algo interesante es que mis fuentes se contradicen sobre esto. En el sitio de la universidad se afirma inequívocamente que los que donaron el terreno fueron el dueño de una taberna y dos apostadores. Pero Mitchell (1985) dice que la gente confunde a William Selleck Read, un notario procedente de Connecticut, con William Billy Read, un tabernero de la localidad. Mitchell también dice que los dos “apostadores” en realidad eran gente procedente de California y que terminaron siendo políticos en Arizona. Por supuesto las palabras “apostador” y “político” no son mutuamente excluyentes, pero me pregunto cuál será la verdad sobre el tabernero. ¿Será que lo del tabernero es un mito que la gente aquí desea perpetuar? ¿O será que el dueño de la taberna sí puso el terreno? Hay que averiguar más al respecto.

El hecho es que la construcción del “Old Main”, el primer edificio de la U, comenzó en 1887 y terminó en 1891. Al principio la universidad solo pudo abrir tres escuelas: la Escuela de Minas, la Escuela de Agricultura, y la “Escuela Preparatoria” (un tipo de colegio superior… recuerden que en Arizona no había colegios). El primer grupo de estudiantes tenía 32 personas, 26 de las cuales iban a la Escuela Preparatoria. La primera persona que se inscribió se llamaba Clara Fisher, una muchacha de 14 años que fue a la universidad de la mano de la mamá el primer día que abrieron, el 1 de octubre de 1891. Unos años después ella escribió una carta sobre cómo fue el proceso de admisión. Ustedes pueden ver una narración de la carta a continuación:

El resumen de eso es que, ella fue la primera persona en firmar el libro de “inscritos” en la universidad. La mamá le dijo a Clara que “si algún día esa universidad llegaba a ser algo, ella estaría muy feliz de ser la primera que entró”.

Fuentes:

  1. Universidad de Arizona (2010). Unwanted University Blossoms in Desert. Noticias del sitio de internet de la Universidad de Arizona. URL: http://www.arizona.edu/features/unwanted-university-blossoms-desert. Fecha de último acceso: 6 de octubre de 2010.
  2. Mitchell, M. (1985). The Founding of the University of Arizona. Arizona and the West, Vol. 27, No. 1 (Spring, 1985). Pgs. 5-36. URL: http://www.jstor.org/pss/40169360. Fecha de último acceso: 6 de octubre de 2010.
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2 respuestas a Fundación de UofA: Tomates podridos, taberneros, primer estudiante y un gato muerto

  1. amilianc dijo:

    Pobrecito el gatito que ni culpa tenía!!! Buuuuuuu
    Y me alegra mucho que la primera estudiante inscrita haya sido una mujer! Grande Clara!!! =)

  2. Annieta dijo:

    Tomates podridos y un gato muerto :O
    Buenas ideas para la selección de futbol costarricense😛

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